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Son muchas las técnicas de rescate que tiene activar  el socorrista cuando acude en auxilio de un bañista. Incluso la aproximación y la entrada al agua también requieren su propia técnica.

Esto sucede así, tanto en accidentes producidos en piscina, como en el mar. Aunque parece algo sencillo requiere una técnica muy depurada para no dañar a la víctima. Te explicamos los pasos a seguir.

Aproximación al agua: una de las primeras técnicas de rescate

El modo de entrar al agua no es algo irrelevante. Hay factores que pueden influir en la seguridad de esta maniobra. La profundidad del agua, la altura desde la que se debe tirar el socorrista; si el agua está turbia o no, etc.

Aproximación al accidentado

En este momento, la rapidez es clave. Por eso en playas y entornos naturales puede ser necesario usar embarcaciones, motos o tablas.

Además, el socorrista tiene que saber adaptar las técnicas de natación a las técnicas de rescate. No basta sólo con ser buen nadador. Te pongo un ejemplo: si el socorrista nada a crol tiene que mantener la cabeza fuera del agua y la vista al frente.

Control del accidentado

La consigna aquí es que el socorrista se haga con el control de la víctima y no al revés. Si sucediera así, ambos estarían en apuros. La víctima se movería fuera de control y podría intentar agarrarse desesperadamente al socorrista, desestabilizándole.  Ante esa situación, el socorrista tendría que recurrir a una zafadura. Se trata de una técnica de judo, gracias a la cual el profesional se podría separar de la víctima.

No obstante, la mejor zafadura es la que no se hace. Por eso la opción más adecuada es calmar a la víctima, proporcionándole material auxiliar de rescate que evite el contacto directo con el socorrista.

En cuanto a técnicas utilizadas, el socorrista tiene tres opciones: control de cabeza, brazos apresados con uno del socorrista y dos brazos a la espalda.

Remolque del accidentado

Dependiendo de si la víctima está consciente o inconsciente, el remolque se hará de un modo u otro.

En cualquier caso, la consigna es no perder nunca el contacto con el accidentado, actuar sin brusquedad. Y por supuesto, ir vigilando paulatinamente el estado de la víctima.

Maniobra RCP

Una vez fuera del agua, si la víctima está inconsciente, el técnico de salvamento aplica la reanimación cardiopulmonar, más conocida como RCP. Debe llevarse a cabo lo antes posible. Cuantos más minutos pasen, mayor riesgo tendrá la víctima de sufrir secuelas.

En la mayoría de las ocasiones, la maniobra de RCP se practica con un desfibrilador semiautomático (DESA).

Como ves, las técnicas de rescate que utiliza el socorrista son muy exigentes. Requieren de una concienzuda formación, preparación y entrenamiento físico. Aun así, merece la pena. Trabajar salvando vidas es una satisfacción que compensa.

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