Accidentes de tráfico

Según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) durante el 2019 fallecieron 1.098 personas en accidentes de tráfico en carreteras, noventa menos que en 2018. Aunque se trata de la cifra más baja de la historia desde que se comenzaron a registrar las cifras en 1960, siguen siento datos altos. La reducción de la máxima velocidad permitida de 100 a 90 kilómetros por hora en las carreteras secundarias es una de las principales causas del descenso de los accidentes mortales.

De esta forma, los primeros diez minutos tras un accidente son decisivos para el herido, ya que no solo se puede salvar la vida de la persona, sino que además se pueden evitar lesiones graves. Por esta razón, es tan importante saber cómo actuar mediante el protocolo P.A.S (Proteger, Alertar y Socorrer).

Proteger

Es fundamental que la persona auxiliadora no se exponga a ningún peligro a la hora de actuar para evitar sufrir un accidente. Así, tendrá que:

  1. Detenerse cuando sea posible sin poner en peligro la circulación.
  2. Inmovilizar el vehículo de forma adecuada, fuera de la calzada y de la parte transitable del arcén, siempre que sea posible. Además, el auxiliador y/o la auxiliadora deberá poner las luces de emergencia y colocar los triángulos de preseñalización de peligro a 50 metros como mínimo, por delante y por detrás del obstáculo.
  3. Ponerse el chaleco reflectante antes de bajarse del vehículo.
  4. Es importante evitar modificar el estado de las cosas, ya que puede ser determinante para conocer la responsabilidad del accidente. Teniendo como excepción que el no hacerlo ponga en riesgo la vida de la persona herida.
  5. Una vez el auxiliador y/o la auxiliadora se haya podido acercar al accidente, es fundamental permanecer junto a las personas accidentadas y crear un ambiente de seguridad.
  6. No se debe sacar a los heridos del vehículo ni moverlos, salvo que sea necesario. En el caso de que sea fundamental, la persona auxiliadora tendrá que mover a la víctima con otra persona más, ya que es importante que la víctima se mantenga alineada siempre en el eje cabeza-cuello-tronco. Sin embargo, si solo hay un auxiliador y/o una auxiliadora tendrá que pasar los brazos por debajo de sus axilas y con una mano coger su antebrazo y, con la otra, sujetar fuertemente el mentón. Así, se extraerá, lentamente, a la persona manteniendo el eje cabeza-cuello-tronco.

Alertar

Una vez se ha establecido la seguridad en torno al accidente, hay que avisar cuanto antes a los servicios de emergencia (112). La supervivencia del herido depende de la rapidez con la que se realice la llamada y la información que se facilite a través de ella.

Socorrer

Si la víctima presenta gravedad, lo primero que hay que hacer es valorar los signos vitales de la persona: conciencia, respiración y pulso.

  1. Ante riesgo de que se haya producido una lesión en la columna vertebral y/o médula espinal, se tiene que evitar que la persona se mueva.
  2. Chequea las funciones vitales de la víctima. Por un lado, la consciencia, el auxiliador y/o la auxiliadora tendrá que acercarse a la víctima y hablarle en voz alta. Si habla o hace algún movimiento, estará consciente y, por lo tanto, que su corazón y pulmones siguen en funcionamiento. Por otro lado, si la persona se encuentra inconsciente se valorará su respiración (observando el movimiento del pecho, sintiendo y oyendo el aire al entrar y salir por la nariz o la boca). Si la víctima respira correctamente se la colocará en posición lateral de seguridad. En cambio, si la víctima no respira por sí misma, se tiene que iniciar cuanto antes las maniobras de reanimación cardiopulmonar.
  3. Comprueba si tiene hemorragias y/o puntos sangrantes. En el caso de que haya una herida que mane abundante sangre se deberá aplicar presión sobre la misma con ropas, paños o tejidos que estén los más limpios posibles. Es fundamental no retirar las ropas con las que se realiza presión, si se empapan poner encima unas secas y seguir presionando.

Asimismo, recuerda también la importancia de:

  1. Actuar con rapidez, pero con serenidad.
  2. Reconocer situaciones de amenaza para la víctima.
  3. Aflojar las prendas y ropas que pueden oprimir el cuello y las vías respiratorias.
  4. Tapar a las personas heridas para que no pierdan calor corporal.
  5. No se debe sacar a la víctima del vehículo a menos que sea algo totalmente necesario, de la misma manera que no se puede quitar el casco a un/a motorista, solo cuando sea necesario realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar. Además, es importante que la persona herida no se mueva.