primeros auxilios en verano

Los primeros auxilios en verano no son diferentes a los que se aplican en otras estaciones del año. Sin embargo, en los meses estivales aumentan los escenarios que pueden provocar una situación emergencia.

Desencadenantes de los primeros auxilios en verano

  1. Viajes. Con motivo de las vacaciones, se incrementan los desplazamientos en coche y no son pocos los conductores imprudentes. Por lo que aumentan las posibilidades de sufrir un accidente. Y cuando éste se produce, los minutos cuentan, son vitales hasta que llegan los servicios de socorro. Por eso es tan importante conocer la conducta PAS (Prevenir, Avisar y Socorrer) y saber aplicarla.
  2. Golpes de calor. Aunque son nocivos para todas las personas, existen colectivos más vulnerables. Por ejemplo: personas mayores, con discapacidad, o con alguna enfermedad crónica; mujeres embarazadas o niños. No obstante, se pueden prevenir con simples medidas, como hidratarse bien; usar ropa ligera y protección solar o evitar estar en la calle durante las horas centrales del día.  Y si, a pesar de estas precauciones se produjera el golpe de calor, llama al servicio de emergencias y asiste a la víctima mientras llega.
  3. Deporte. Hay personas que no practican ningún tipo de deporte durante el año y cuando llega el verano comienzan a hacerlo de golpe y sin entrenamiento previo. Lo que a menudo provoca esguinces, fracturas o desmayos. En este enlace te indicamos cómo deberías actuar en cada caso.
  4. Atragantamientos. En vacaciones también nos relajamos y aumentamos el consumo de chucherías y frutos secos. Muy proclives a producir atragantamientos.

Primeros auxilios en verano en el medio acuático

Con la subida de temperaturas, es natural que busquemos en los espacios acuáticos un refugio para mitigar el calor, ya sea en playas o en piscinas. Sin embargo, lo que en un primer momento es un alivio, puede convertirse en una situación que nos haga requerir primeros auxilios.

  1. Piscinas. La precaución y el sentido común es una máxima para evitar accidentes. Recuerda no entrar de golpe en el agua después de haber comido o tomado el sol. Antes de tirarte de cabeza, comprueba la profundidad del fondo de la piscina y si hay alguien a tu alrededor para evitar caerle encima y lesionarle. Y muy importante: si tienes hijos, no uses flotador, sino un chaleco homologado de la talla del niño.
  2. El mar puede resultar, incluso más peligroso que la piscina. Desgraciadamente, hay muchas zonas que este verano han quedado sin vigilancia, por unos motivos u otros. E incluso en las zonas donde hay socorristas, existen factores de riesgo como corrientes de agua o animales marinos. En este sentido es fundamental que hagas caso a los consejos de los socorristas  y que respetes el color de las banderas. Aunque veas el mar aparentemente tranquilo, a veces pueden señalizar la playa con bandera amarilla o roja. Ya sea por una plaga de medusas o porque hay mucho viento, que puede llevarte hacia adentro, sobre todo si entras al agua con un colchón inflable.

Quemaduras solares

Fuera del agua también hay otra situación de riesgo: Las quemaduras solares. Para evitarlas conviene que sigas algunas directrices, como no exponerte al sol cuando está más fuerte: entre las 12 y las 16 horas.  Es importante que apliques en la piel factor de protección solar, mínimo factor 50 si tienes la piel clara. En este enlace te compartimos muchos más consejos.

Aunque se multipliquen las posibilidades de requerir primeros auxilios en verano, que no cunda el pánico: Existen medidas para evitar estas situaciones de emergencia o, al menos, minimizar sus riesgos. Por eso conocer el cuerpo humano y disponer de una formación en primeros auxilios puede sacarte de más de un apuro. Tanto si tú eres la víctima, como si presencias una situación de emergencia.

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