accidentes en el deporte tipos

La primera consigna para evitar accidentes en el deporte es conocer nuestros límites. Los expertos recomiendan practicar actividad física entre 3 y 5 veces por semana, en sesiones de entre 30 y  60 minutos. Sin embargo, esto no es una ciencia exacta. Depende de otros factores, como: el fondo físico de cada persona y la intensidad del ejercicio. Por ejemplo, no es lo mismo nadar que entrenar con peso. Si traspasamos nuestros límites, esta práctica dejará de ser un hábito saludable. Y se convertirá en un factor de riesgo que nos hará más propensos a sufrir accidentes en el deporte.

Causas de accidentes en el deporte

  1. Reincidencia. Seguir entrenando cuando aún no se ha curado bien una lesión previa, que haya producido pérdida de flexibilidad o musculatura.
  2. Sobreentrenamiento. Los músculos necesitan entre 48 y 72 horas para recuperarse después de entrenar.
  3. Fatiga. Cuando se continúa practicando deporte, a pesar de sentir agotamiento o algún dolor.
  4. Poco dominio técnico. Por ejemplo: personas que no saben esquiar y bajan por una pista roja.
  5. Falta de entrenamiento previo a la sesión de deporte.
  6. Mala postura al realizar un ejercicio.
  7. Factor genético. Hay personas que, por su propia naturaleza, tienen mayor predisposición a sufrir lesiones. Sus fibras musculares son menos elásticas.
  8. Practicar deportes de riesgo 

¿Sabías que uno de los deportes más peligrosos es el fútbol? Se considera que existe riesgo en un deporte en función del número medio de lesiones producidas por cada 1.000 horas practicándolo.

Tipos de accidentes en el deporte:

Tener nociones básicas en primeros auxilios permite evitar complicaciones ante un accidente. Por eso, te vamos a explicar qué tendrías qué hacer ante los accidentes más comunes que se pueden producir al practicar un deporte.

  1. Esguinces.  Guarda reposo, eleva la zona afectada por encima del corazón, comprímela y aplica hielo.
  2. Fracturas. Inmoviliza la zona lesionada, aplica compresas de hielo. Dependiendo de su gravedad, traslada al herido al hospital o llama a los servicios de urgencias.
  3. Heridas.  Lávala con agua y jabón o con suero fisiológico. Añade un desinfectante en una gasa estéril y límpiala de dentro a fuera. Si sangra mucho, ejerce presión sobre la herida para evitar hemorragias.
  4. Desmayos.  Comprueba que las vías respiratorias del accidentado están despejadas. Aflójale la ropa. Levántale los pies para favorecer el flujo de sangre. Ladea a la víctima para que no se atragante, en el caso de que sufra vómitos. Si no se recupera, llama a emergencias. Y si sabes hacer la RCP, practícasela mientras llegan los profesionales.

Nunca se sabe dónde está el peligro. A veces, se producen accidentes en el deporte, aun habiendo tomado todas las precauciones oportunas. Sin embargo, el riesgo  se reduce considerablemente.

 

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